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domingo, 1 de junio de 2014

Coffee-Favourites | "Café para llevar" en Santiago de Compostela

Foto: Latté mediano, Caffè Vecchio.
 Desde hace unos años me acostumbré a preferir el café para llevar sobre el café "estacionario"que le llamo; y es que, creciendo en un país de alta influencia estadounidense como lo es México -nos guste y no-, es innegable la atención que las cafeterías prestan a este concepto.

Aunque en Europa es otro cantar y Santiago de Compostela no es la excepción, es cierto que desde hace un par de años es posible observar un creciente y destacable cuidado en el tipo de vasos térmicos y en las opciones que esta alternativa ofrece. Para gente como a mí que, o siempre va tarde y/o con sueño en las mañanas, o que le apetece pasear por ahí bien acompañada en un día/semana/mes lluvioso y gélido, un café para llevar puede significar un real life-saviour

Sin embargo, y quiero pensar que porque en Santiago el café para llevar es algo relativamente nuevo, hay "detalles" que los dueños de las cafeterías no ven; detalles que pueden significar una diferencia para la clientela e incluso, pudieran favorecer las ventas, la divulgación y en consecuencia el negocio. Sin llegar a los extremos más evidentes como Starbucks o Costa Café, marcas esparcidas por el mundo cuyo tipo de oferta comercial no nos resulta ajena, es posible echar mano de esta oportunidad con sólo prestar mayor atención al detalle y al hecho de que nos encontramos en una sociedad atraída, totalmente seducida por lo visual.

¡Y! Si a la fórmula le agregas buen sabor, buen olor, buena temperatura y buen precio, ¡ya estás!

En este mes... siempre, pero particularmente en este mes le he prestado mayor atención a las cafeterías con café para llevar y ahora les comparto mi experiencia como la andariega que soy... ¡Paréntesis! Justo acabo de buscar "andariega" en WorkReference y el ejemplo para el uso de este término dio en el clavo.

         andariego, ga
              1. adj. y s. Que anda mucho o va de un lugar a otro sin parar en ninguno: 
               los recolectores de café son muy andariegos

¿Coincidencia? I don't think so...

Bueno, vamos a ello...

Café Belke
Un pequeño lugar en San Roque, memorable para mí porque cuando empezaba a vivir en Santiago hace unos 3 años, era el único lugar donde se anunciaba en la esquinita de la ventana "TENEMOS CAFÉ PARA LLEVAR". Ahora, ofrece otra alternativa pero contaré una historia porque me apetece y tiene a ver con lo que mencionaba sobre alternativas. Hace unas semanas tuve la oportunidad de participar en las primeras Xornadas de Literatura e Migración organizado por Migra: Migrant Writers in Iberian languages, evento que tuvo lugar en el Centro Ramón Piñeiro. Nerviosa, emocionada pero sobre todo mal dormida y poco descansada, insistí a mis amigas que me acompañaran por un café para llevar al Belke, justo en frente del lugar de la presentación y a minutos antes de comenzar. Una vez en el sitio nos llamara la atención -a voz en grito- a Elena Veiga Rilo (Morto en fucsia), y a mí, la oferta de leches publicada en el interior del café. Sin lactosa, de almendras, de avena, y más. Bueno, café listo y vámonos. A la semana, pasé en el autobús por esa calle y ¡oh, sorpresa! Lista de leches publicada en la ventanita, junto al "Tenemos café para llevar". Como diría Elena, "¡divino!".

Foto: Latté pequeño, Brunch
Mercedes Mora, Rúa do Vilar.
Pastelería Mercedes Mora
Gran variedad a precios accesibles -ligeramente elevados en comparación. Deliciosa repostería, riquísima bollería, buen café. Aunque no he probado la Tarta de Santiago de ahí, sus chocolates son un éxito seguro para cualquier ocasión. El sumo de naranja es una maravilla y el croissant de york y queso un buen desayuno. En relación al café para llevar, Mora cuenta con una tarjetita para que, una vez acumuladas 4 compras del mismo tipo de café (capuccino italiano, latté, americano, solo, etc.), la 5ta es gratis. Por cierto, el capuccino italiano es una delicia. La única contra es que, como la mayoría de las cafeterías en Santiago, el café está hirviendo, así que coge de las servilletas "de verdad" en las mesas o te vas a dar una quemada que pa' qué te cuento...

Restaurante San Jaime
Foto: Café con leche, Restaurante
San Jaime, Praza da Raiña.
Rico, tradicional, y con un vaso muy particular. La boquilla recuerda a esos vasitos para niños pero es lo más efectivo que puede haber para tomar café on the go. Aquí me pondré un poco específica... ¿Te has percatado de que, al tomar de la tapadera de plástico, debes sorber y acomodar tus labios para que el café no escurra y pases vergüenzas? Bueno, pues eso no pasa con la tapadera del San Jaime. El café va directo a tu boca -como debe ser- y, además al igual que varias cafeterías locales, te ofrecen un trocito de bizcocho casero. El "contra" pudiera ser el mismo que el Mora: hirviendo. Así que con cuidado. Eso sí, como se puede observar en la fotografía, hay un indicio de "latté-art" en potencia, sería bueno fortalecer esta técnica. En cuanto al café para llevar, no hay mucho más que añadir excepto que, quizá, sería recomendable que el vaso fuera del San Jaime en sí y no uno genérico. Lo mismo para el Belke y cualquier otra cafetería que quiera aventurarse a incluir esta tendencia en su negocio.


Caffè Vecchio. 
Foto: Latté mediano, Caffè Vecchio,
As Cancelas.
Antes que nada, sí: el tipo de oferta de este lugar entra en la categoría de lugares como Starbucks, Costa Café, Cielito Querido Café... etc. 
Por lo mismo, me animé a probarlo en Espacio Coruña (A Coruña), en mi búsqueda hacia la satisfacción de viejos hábitos, y aunque no estaba tan convencida al principio por los altos precios junto a la cuestionabilidad sobre la calidad de su café, la sucursal de As Cancelas en Santiago me ha convencido. 
1. La calidad del café y de los preparados para bebidas frías es de lo mejor. 
2. El café no te quema la lengua.
3. Oferta de tres tamaños distintos en bebidas frías o calientes. 
4. Al igual que el Mora, puedes contar con una tarjeta para sellar tu consumo. 
5. Los baristas son todos muy amables, siempre muy bien aseados y presentables, siempre muy cordiales. Se nota, además, que saben lo que hacen y lo hacen bien. Por ejemplo, en Vecchio saben que para preparar un smoothie se requiere más que leche y los "polvitos mágicos"... pero no divulgaré la receta, si tienes curiosidad ve y prueba. No te arrepentirás.
6. Lo mejor para el final: En Vecchio tienen muñequera de cartón adaptable para todos los tamaños. Éste es mi lugar No. 1 porque, además de lo ya mencionado, cuentas con un cuidado particular a uno de los soportes más importantes del ser humano: la mano.

Pez & Palo
El lugar "en boga" de este mes. Cocina principalmente japonesa con productos gallegos. ¿A que suena bien? Pues en este lugar también tienen café para llevar, de un agradable sabor y en unos vasos bien hechos, bien pensados, muy bonitos y propios. Sin embargo... es necesario señalar que el café que aquí se utiliza es ecológico, con lo cual no es apto para todos los estómagos; es muy sabroso, tampoco te quema, pero... tenlo en cuenta.
Foto: Café con leche, Pez & Palo.

Podría escribir una entrada entera de cada una de mis visitas a estos establecimientos, pero mejor dejarlo para otra ocasión. Por ahora, sólo quiero aclarar que este 'post' no está patrocinado por ninguno de los lugares mencionados y el orden en que los he colocado no se corresponde a si uno es mejor que el otro. Lo más recomendable es ir, probar, y dime cuál es tu cafetería favorita -en Santiago o en otro lugar- con buen "café para llevar". 

Foto: Caffè Vecchio, As Cancelas.
Date una vuelta...
Café Belke - San Roque, 7.
Pastelería/Brunch Mercedes Mora - Rúa do Vilar, 50; Fray Rosendo Salvado.
Restaurante San Jaime - Raiña, 4.
Caffè Vecchio - Centro Comercial As Cancelas. 
Pez & Palo - General Pardiñas, 6.

Checa...

sábado, 17 de agosto de 2013

Coffee-treats | Café y macarons vilacondenses

Vila do Conde, Portugal.
Verano de 2013.

     Hace unos meses mi existencia se cruzó con la de estas delicias francesas, los macarons, y la vida volvió a tener sentido… Ya, pues. La variedad en sus tamaños, colores y sabores han hecho de estas pequeñeces el dulce “en boga”, de manera que su divulgación permite que prácticamente en cualquier sitio, se pueda preparar un macaron. En lo personal, no tengo una receta para ellos puesto que no me he aventurado a tal hazaña, principalmente por la falta de material. Sin embargo, he desarrollado la habilidad de distinguirlos en los estantes de distintas cafeterías y confiterías, e incluso, ya tengo mi sabor preferido: capuccino.
     Resulta que hace un par de semanas tuve la oportunidad de explorar el centro histórico de Vila do Conde, Portugal, y en el paseo di con un encantador café llamado “A Leitaria da Praça”. Ubicada en la Praça de São João (Plaza de San Juan), esta cafetería cuenta con distintos postres provenientes de otra panadería tradicional local, “O Forninho”, mesas en el interior y el exterior, y es una excelente opción para quien esté de paso, o bien, para dedicar una tarde a los amigos. El café en Portugal acostumbra ser una maravilla, y el servido en “A Leitaria da Praça” no es la excepción. En aquella ocasión pedí mi “bebida base”, una “meia-de-leite” y siete macarons para acompañar: tres de naranja, tres de capuccino y uno de limón. Evidentemente no los comí todos de momento, pero de la selección, el cafecito ganó la contienda.
Pero ¿qué es el macaron? ¿Un guiñito del cielo o una tentación? Se trata de un pastelito de origen medieval… sí, gente, medieval, francés, con variante suiza, elaborado a base de almendra, azúcar glass y normal, clara de huevo, y el sabor a elegir. Antes de la ocasión descrita, ya había probado macarons en una visita previa al Costa Café de Porto, y luego, recién llegados de  una confitería artesanal francesa, regalo de una amiga; sin embargo, es altamente recomendable comerlos frescos pues, al pasar el tiempo, las “galletas” se van endureciendo. Técnicamente, deben estar suaves cuando los pruebes; si no, ya tienen días.
Aunque los macarons no sean típicos de Portugal ni por error, da gusto tener la posibilidad de probarlos con un café bien hecho, bien servido y ¡bien caliente! En general, no me gustan los cafés hirviendo pero éste era una delicia; basta decir que no sabía a quemado ni a ceniza, lo cual ya es para agradecer… Si tuvieras la oportunidad de visitar este rinconcito de la tierra lusitana, visita “A Leitaria da Praça”. Merece la alegría.

Si no has probado los macarons, pruébalos. Si los has probado, cuéntame tu experiencia, con qué los acompañas, o sugiéreme un nuevo sabor.

¡Que aproveche!

Contactos:
"A Leitaria da Praça"
Praça de São João 
Vila do Conde, Portugal

"O Forninho"
Rua Dr. Artur Cunha Araújo No. 123
Vila do Conde, Portugal

viernes, 16 de agosto de 2013

Café Universitario [Parte II] | Qué evitar. Malos hábitos en el consumo del café.

Parte II: Qué evitar. 

Malos hábitos en el consumo del café.

Cuando tu vida gira en torno a la responsabilidad del ambiente académico, te ves sometido, antes de percatarte, a mucha presión. Por ello, tiendes a cometer descuidos contra tu bienestar, sea salud, sea ánimo, sea distribución de tiempo. El mejor consejo que te puedo dar es, básicamente, “sin excesos”. Recuerda que si no estás lúcido o bien descansado, tu capacidad de producción y de concentración serán mínimas: a la larga conviene más descansar, alimentarte y dedicarte al estudio, que el desvelarte, comer a medias y no dormir para producir algo que no muestre del todo tu potencial.
1. Pedir por pedir. Muchas veces estamos tan absortos en nuestros asuntos que nos viene dando lo mismo lo que consumimos. ¡Aguas! Elige aquello de lo que sientas necesidad, sea para mantenerte despierto o como mera distracción. Si no necesitas más cafeína, pide un té, un jugo/zumo o un agua de sabores. El azúcar te ayudará a mantenerte activo sin alterarte los nervios. Fíjate en lo que requieres y atente a ello.
Foto: Mosaico. Pinterest y Google.
2. Sucumbir al bajo presupuesto y pedir lo más barato. Si puedes, gasta unos centavitos más. Si no, y no puedes esperar, valor, gente, valor: “una vez al año…”.
3. Sacrificar el deleite al paladar por la practicidad. Esto es, si el café o restaurante más cercano vende un café famosamente malo (como el de los tres buhitos en la tierra del “Cielito Lindo”…), ¿para qué vas? Si te es posible ir a un lugar donde el café se prepare como se merece, ve. Unos pasos más, un paseo en bicicleta o en coche y ya está. Enjoy the coffee-ride! ;)
4. Tomar más de dos tazas de café malo. Ocurre. Cuando no es posible pagar algo decente, cuando no hay tiempo de ir y volver más allá de las fronteras, y necesitas mantenerte activo y despierto… Cuida la cantidad de café que consumes. El que el sabor no sea agradable no implica que la cantidad de cafeína disminuya; el que la cantidad de cafeína disminuya, no quiere decir que será mejor para tu salud.
5. RECALENTAR EL CAFÉ. Esto es malo, tan, tan malo y común que merece el énfasis de la fuente. Cuando pasas horas frente a la computadora o los libros y aún tienes café en tu taza pero está helado, parece una mejor idea el recalentarlo en el microondas o en un pocillo que preparar una nueva tanda. No lo hagas: tira el café viejo y prepárate un café fresco. Al recalentar el café le quitas todos sus motivos: propiedades y sabor. ¿Para qué?
6. Mezclar estimulantes. Tengo un amigo que en la preparatoria solía tomar café y coca-cola o café mezclado o seguido de una bebida energética... No lo hagas. Bajo ninguna circunstancia. Si no puedes con el cansancio, duerme. Lo que sabes, sabes, y lo que no, lo sabrás durante los 5 minutos pre-examen. Organiza tu tiempo para que no recurras a este tipo de medidas. Tu cerebro y tu cuerpo te lo agradecerán.

Espero te sirvan estos consejos, y si tuvieras más compártelos en los comentarios.

¡Que tu día te aproveche!

jueves, 15 de agosto de 2013

Café Universitario [Parte 1] | En pos de tu café.

Hace tiempo que cargo con las ganas de escribir esta entrada pero, por una u otra razón, la había estado postergando. Quizás porque no encontraba el momento apropiado, pero ¡qué mejor que la temporada del regreso a clases!
Gran parte de la vida estudiantil se desenvuelve gracias y en torno a nuestro querido granito; por ello, merece un apartado especial con todo el cariño y sinceridad posibles. Si vas empezando tu carrera universitaria, esto es para ti: disfruta cada momento. Vas a reír, vas a llorar, vas a cambiar de decisiones, equivocarte, acertar, dudar y muchísimas cosas más. Básicamente, vas a descubrirte en varias fases. La universidad, más allá de una titulación, se trata de un álbum de experiencias. Estés o no estudiando aquello que más quieres, get the best of it. Te arrepentirás si no.
¡Volviendo al grano!
Como esta cuestión es un tanto amplia de tratar, he preferido hacer una sección especial dividida en secciones. Espero te sirva algo de lo que leas aquí; y si tuvieras más sugerencias o preguntas, siéntete libre de dejarlos en los comentarios.
¡Que aproveche!

Parte I: En pos de tu café
Los meses de agosto y septiembre poseen un aura extraña marcada para lo posteridad con el siguiente hecho: el regreso a clases. Seas de los que detesten el primer día, seas de los que les da lo mismo, o seas de l@s que nos emocionamos, nos ponemos mon@s y llegamos con la sonrisota a todo lo que da… hmm… es una realidad que levantarse ese primer lunes y estar al máximo será una odisea. Para algunas personas, el café es tan o más imprescindible que el “outfit” elegido y, a menos que bebas en casa o lleves tu termo a la escuela, es muy posible que te sientas con la inspiración de tomar algo en la cafetería de la escuela (preparatoria/bachillerato, universidad) para despertar, desayunar, platicar con tu gente, ir por un “refil” para tu dosis diaria… Cuidado. El café de las universidades no suele ser el de la más alta calidad.
¿Por qué? Rectores, profesores, alumnados, bibliotecarios, empleados de oficina, de limpieza, y demás miembros de tales instituciones académicas perviven el día a día gracias a este granito. ¿Por qué no proveer a las cafeterías y máquinas de café con mezclas de… ya no digo alta pero de buena calidad? Seamos francos: el cerebro no se motiva a seguir trabajando con tragos de desazón, así que si tuvieras la oportunidad de beber algo mejor que “el de la maquinita” o ese que te sirven “el don” o “la seño” y que te quema lengua, garganta y por donde pase… aprovecha. Si no conoces más que “la cafe”, tienes dos opciones: preguntar a quien veas con cara de buenos amigos y que porte un vaso de los “para llevar” (sirve que te relacionas con más gente), o buscar los puntos más cercanos (a pie o en tu móvil u ordenador).
Para cuando vayas a buscar un buen sitio para tomar café cerca de tu escuela, te recomendaría lo siguiente:
1.- Tómate tu tiempo. Si tu escuela se ubica en un área con más de dos opciones, puedes invertir poco más de una semana para experimentar esa bebida “base” para ti. Es decir, si te gusta el café negro, ve y pide el café negro; bajo tus condiciones, sabrás si es factible o no que vuelvas. Si no tienes una bebida favorita o tienes varias y simplemente te domina la indecisión (o todas las anteriores), te recomiendo elegir un café con leche, sea capuccino, latté o la modalidad más popular en tu país (meia-de-leite en Portugal y café com leite en Brasil). ¿Por qué con leche? Porque de esta manera sabrás la calidad del café y, a menos que estés acostumbrado a los espressos sencillos, dobles o cortados, no atacarás a tus niervos. Si te gustaron la primera bebida y el servicio, vuelve e intenta probar algo diferente. Si no, pero te quedaste con ganas de experimentar alguna opción, adelante. No le temas a la novedad.
2.- Prueba tu café “al natural”. Sin azúcar, mascabado o similares. Esto es recomendable porque, además de experimentar la calidad del café, puedes calcular cuánto necesita para llegar al punto justo de tu paladar. Si te precipitaras a añadir tus reglamentarias cucharadas de azúcar y no has probado la bebida antes, puedes arruinarla sin darte cuenta.
3.- Mantente en tu presupuesto. Es importante cuando eres estudiante.
4.- Ve con tiempo disponible. Si ves que hay fila y que el servicio está lento, olvídalo, no te arriesgues. Clases primero.
5.- Si pediste tu café para llevar (que es lo más recomendable cuando continúan tus clases) lleva contigo un sobrecito extra de azúcar o endulzante y dos o tres servilletas. Primero, es mejor arreglar tu café cerca del aula de clases; segundo, tropezar es común y una servilleta no está de más. Algo que acostumbro hacer cuando pido café para llevar es tomar una servilleta para encajarla con cautela en la boquilla de la tapadera, y otra a manera de porta-vaso para no quemarme si la bebida se desborda o si el café está hirviendo.

Ahora, dos consejos para cada vez que seas cliente: Primero, trata a quien te atienda con respeto. Es verdad que tendrás el dinero, pero ello no te licencia para exigir. Segundo, no tengas miedo de preguntar. Nos pasa a todos y luego nos damos un quemón… literalmente. Si no sabes qué es cada cosa o si tienes dudas sobre las descripciones de las bebidas, solicita el consejo del barista o mesero: tú estás en tu derecho y ellos en su obligación al proporcionar un servicio.

Un último “tip”: consíguete un termo/vaso térmico. Te será bastante útil para ahorrar. Asegúrate de que cierre bien y puedas llevarlo en la mochila para evitar pérdida de apuntes, libros, o del objeto en sí. 

Sin más que añadir de momento, ¡disfruta tu día!