Mostrando entradas con la etiqueta Café. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Café. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de noviembre de 2013

Café da manhã | Prensa francesa o cafetera de émbolo

Foto: Pinterest.
Si eres de aquellas personas que prefieren su café al estilo “americano”, “solo largo” o “carioca” pero que sea un poco más fuerte o espeso que el de una cafetera eléctrica convencional, éste puede ser el método perfecto para ti. Además de obtener un buen café es una vía más económica debido a que las cafeteras eléctricas son las que más energía consumen en general y, gracias a su exitosa divulgación durante la última década, no es tan difícil de conseguir.
     Si ya tienes tu prensa francesa sabes de lo que hablo. Si no, hay un par de cualidades en las que debes reparar cuando la compres y son el precio y el filtro. Suelen ser un poco más caras que las italianas pero más baratas que las eléctricas, entre 7 y 20 euros según lo que necesites de acuerdo al tamaño para tu consumo recurrente. La capacidad de las prensas equivale a una taza de 10 cm de largo (aprox.), o bien, a unas 3, 4 tazas. Sobre el filtro –esto es importante- verifica que llegue casi hasta 1 cm antes de tocar el fondo del envase, no más ni menos o no te servirá: el café puede desparramarse, atravesar el filtro… Catástrofe. Recuerda que lo barato sale caro, así que evita las tiendas de chinos o bazares porque es común que vendan prensas así. Hablo por experiencia.

     Volviendo al grano…

Sobre el nombre...
Afortunadamente, este dispositivo para preparar café se ha divulgado con éxito durante la última década pero no se sabe si su origen es francés o italiano. Lo cierto es que los ingleses divulgaron este dispositivo con el nombre "La Cafetiere", de ahí puede venir el nombre que usamos fuera de España. Me acuerdo que en una ocasión fui a una cafetería en La Coruña y cuando pregunté por la prensa o cafetera francesa no me entendieron, ni siquiera utilizando la expresión "un filtro al que le apachurras y baja". Tuve que hacer señas para que la señora me respondiera "ya sé qué dices, aquí se le llama cafetera de émbolo, sí, sí, y no, no tenemos... quizás en una tienda de chinos o así...". Ya expliqué lo de las tiendas de chinos y, gracias a Dios, hay más opciones. 

Características:
Se trata, básicamente, de una jarra de cristal sostenida por un esqueleto metálico, en cuyo interior se colocan el café a molido grueso y el filtro o pistón sujeto a la tapa. En su simplicidad está la magia.

Cómo preparar café con una prensa francesa o cafetera de émbolo:
Foto: La secuencia no sigue exactamente los pasos pero
quería que tuvieras una secuencia visual para darte una
idea. Esta cafetera da para 4 tazas medianas y es una
ma-ra-vi-lla.

1.- Calentar agua hasta que dé el primer hervor.
2.- Poner de dos a dos y media cucharadas de café por taza en la jarra.
3.- Añadir agua en movimientos circulares de afuera hacia el centro; de esta manera lograrás incorporar todo el café uniformemente. Cuida de no llenar la prensa hasta el borde porque el filtro no debe tocar la mezcla. Utiliza una cuchara para mezclar el agua con el café pero de forma suave y sin batir: hazlo con delicadeza, se trata de favorecer la fusión, no de preparar un pastel.
4.- Coloca la tapa con el filtro hacia arriba y déjalo reposar entre 3 y 5 minutos sin que el filtro toque el café. Hay gente que luego de los 3 minutos vuelve a pasar la cuchara por la mezcla y espera otros 2 o 3 pero, en lo personal, prefiero dejar el café à vontade.
5.- Pasado el tiempo, baja el filtro CON CUIDADO. Si tienes problema para bajar la tapa puede ser por el vapor así que destapa la prensa con cuidado, deja que salga un poquito del vapor. Bajas el filtro hasta que el café esté prensado –no muy apretado tampoco- y sirves en un taza.
6.- Disfruta.

Nota: En un video sugerían que si quieres añadir leche utilices otra prensa, pongas la leche caliente y subas y bajes la tapa hasta que espume. Habrá que intentarlo...

Espero que trates esta opción y te paso algunos consejos a tener en cuenta: 

  1. El café es mucho mejor que el de una cafetera eléctrica porque el agua entra en contacto directo con el grano. El único "contra" que pudieras encontrar -ya dependerá de ti- es que la bebida es más densa, precisamente por el tipo de extracción; en lo personal lo prefiero, e incluso así hay días en que no me apetece un café tan pesado... por ejemplo, si estoy estudiando o trabajando y veo que, como decimos en mi tierra, "aún le cuelga". 
  2. Si no mueles tú el café, asegúrate que en el empaque del que compres diga que es molido grueso o que indique directamente que es apropiado para prensa o de émbolo. 
  3. Para lavar esta cafetera utiliza antes que nada una cuchara para echar el café en la basura y no en el lavamanos, o te ganarás un tapón de aquellos... Sé que es más fácil echarle agua a la galleta de café pero evítalo. Por el bien de todos, principalmente el de tu bolsillo. Otra cosa que te recomiendo es que una vez a la semana o cada 10 días -si utilizas la prensa de forma regular-, desarmes todo el dispositivo y laves cada parte por separado. Sé que para las italianas hay "preparados especiales" pero lo que yo hago es lavar cada parte con el jabón y la esponja normal. Ten especial cuidado en desatornillar el pistón y en lavar la malla metálica. En días normales, coloca agua limpia en la jarra, introduce el filtro y déjalo reposar por unos minutos para que los granos de café atrapados en la malla puedan salir.


Y nada... ¡Que aproveche!





Fuentes:

lunes, 23 de septiembre de 2013

Grano a grano | Cómo conservar tu café

Foto: Tres de mis envases favoritos para café.     
Cuando vamos a comprar café pensamos que basta elegir aquella marca y mezcla que van mejor con nuestras necesidades diarias (intensidad, tipo de molido, precio y caducidad), y ya está: café bueno para el resto del mes. Pues ¿qué crees? No basta con eso. Reflexiona un poco e intenta recordar si alguna vez, pasadas una o dos semanas de haber comprado tu mezcla, el café no te sabe igual a aquella primera taza y te preguntas si tuvo que ver con la cantidad de agua o azúcar... Puede ser, pero hay algo que pasa mientras tú no te percatas y es que el café aún puede cambiar si no lo guardas bien. No basta con abrir la bolsa, cerrarla y dejar tu granito ahí, debes cuidarlo al igual que cuidas tus frutas y verduras... ¿porque las cuidas, verdad? No las dejas pudrirse en el tazón o en el frigorífico... Hmmm...
Foto: Este frasco tenía su destino en
mi alacena...
   "El café es muy noble", me dijo una vez la barista Evlyn Sánchez en un curso de inducción en el Creaespresso de Hermosillo, y es verdad, pero para confiar en su nobleza, es necesario tener en mente ciertos aspectos que no por su facilidad deben ignorarse. En los detalles está la diferencia, y más en el mundo del café. Mucha gente suele hacerme burla o verme raro por poner cuidado en algo tan común, tan universal y de tan fácil acceso pero, así como he aprendido trabajando en la barra, el café no es sólo una bebida: es una experiencia, y el barista Jon Dech -a quien le agradezco sus consejos y lecciones-, concuerda conmigo. 
     Así que, vamos a ello.
Foto: (Arriba - Abajo)
1. Café "Delta | Brazil, Coffee Sensations"
2. Café "Sical".
     1.- La mejor manera de preservar tu café comienza en la compra: consigue café en grano. Molerlo antes de prepararlo garantiza su frescura más que si tuvieras el café previamente molido. Si tienes un molino escondido en las gavetas de tu casa, desempólvalo y muele tu café según el tipo de la cafetera que usarás. La ventaja principal de conseguir café en grano es que "su deterioro es más lento" que el molido, ya que, según John Dech, "en grano, está menos expuesto al oxígeno". Existen molinos en cafeterías y tiendas donde basta con ver el dibujo de tu máquina o pedirle ayuda al barista o empleado, pero si compras café molido, busca el símbolo de tu cafetera en el empaque. También debes atender a qué tan fuerte quieres tu café, pero eso merece otra entrada, de momento me mantengo en lo básico.
     2.- Guarda tu café en un envase hermético. Puede ser de vidrio o plástico, pero evita el papel y el cartón, aún cuando sea el empaque original. Jon Dech nos recomienda: "...mantener el café en grano y molerlo antes de la preparación para retardar su proceso de oxidación. De no ser posible tener un molinillo, guardarlo en un recipiente hermético en un lugar fresco alejado de la luz directa y de olores que pudieran llegar a contaminarlo". 
Foto: Me encantó este frasco, es de vidrio
reciclado y con una tapadera de corcho
que ha dado su lucha, pero ha sido dominada.
     3.- Nada de frigoríficos: "No debe almacenarse en el refrigerador ya que el café absorbe humedad y hace que sea más difícil realizar una buena extracción, nos quedará una bebida débil sin nada que ofrecer". 
   
   Sigue estos consejos y, de verdad, sentirás una diferencia en ese cafecito matutino, vespertino y/o nocturno. Si tuvieras alguna petición o duda relacionada con esta entrada o cualquier otra, eres libre de ponerla en los comentarios. Te dejo el contacto de Jon Dech, y espero que tu café te quede como debe: delicioso.

     ¡Que aproveche!







Contacto:
Jon Dech
-Blog: http://baristajondech.blogspot.pt/
-Facebook: https://www.facebook.com/baristajondech

sábado, 17 de agosto de 2013

Coffee-treats | Café y macarons vilacondenses

Vila do Conde, Portugal.
Verano de 2013.

     Hace unos meses mi existencia se cruzó con la de estas delicias francesas, los macarons, y la vida volvió a tener sentido… Ya, pues. La variedad en sus tamaños, colores y sabores han hecho de estas pequeñeces el dulce “en boga”, de manera que su divulgación permite que prácticamente en cualquier sitio, se pueda preparar un macaron. En lo personal, no tengo una receta para ellos puesto que no me he aventurado a tal hazaña, principalmente por la falta de material. Sin embargo, he desarrollado la habilidad de distinguirlos en los estantes de distintas cafeterías y confiterías, e incluso, ya tengo mi sabor preferido: capuccino.
     Resulta que hace un par de semanas tuve la oportunidad de explorar el centro histórico de Vila do Conde, Portugal, y en el paseo di con un encantador café llamado “A Leitaria da Praça”. Ubicada en la Praça de São João (Plaza de San Juan), esta cafetería cuenta con distintos postres provenientes de otra panadería tradicional local, “O Forninho”, mesas en el interior y el exterior, y es una excelente opción para quien esté de paso, o bien, para dedicar una tarde a los amigos. El café en Portugal acostumbra ser una maravilla, y el servido en “A Leitaria da Praça” no es la excepción. En aquella ocasión pedí mi “bebida base”, una “meia-de-leite” y siete macarons para acompañar: tres de naranja, tres de capuccino y uno de limón. Evidentemente no los comí todos de momento, pero de la selección, el cafecito ganó la contienda.
Pero ¿qué es el macaron? ¿Un guiñito del cielo o una tentación? Se trata de un pastelito de origen medieval… sí, gente, medieval, francés, con variante suiza, elaborado a base de almendra, azúcar glass y normal, clara de huevo, y el sabor a elegir. Antes de la ocasión descrita, ya había probado macarons en una visita previa al Costa Café de Porto, y luego, recién llegados de  una confitería artesanal francesa, regalo de una amiga; sin embargo, es altamente recomendable comerlos frescos pues, al pasar el tiempo, las “galletas” se van endureciendo. Técnicamente, deben estar suaves cuando los pruebes; si no, ya tienen días.
Aunque los macarons no sean típicos de Portugal ni por error, da gusto tener la posibilidad de probarlos con un café bien hecho, bien servido y ¡bien caliente! En general, no me gustan los cafés hirviendo pero éste era una delicia; basta decir que no sabía a quemado ni a ceniza, lo cual ya es para agradecer… Si tuvieras la oportunidad de visitar este rinconcito de la tierra lusitana, visita “A Leitaria da Praça”. Merece la alegría.

Si no has probado los macarons, pruébalos. Si los has probado, cuéntame tu experiencia, con qué los acompañas, o sugiéreme un nuevo sabor.

¡Que aproveche!

Contactos:
"A Leitaria da Praça"
Praça de São João 
Vila do Conde, Portugal

"O Forninho"
Rua Dr. Artur Cunha Araújo No. 123
Vila do Conde, Portugal

viernes, 16 de agosto de 2013

Café Universitario [Parte II] | Qué evitar. Malos hábitos en el consumo del café.

Parte II: Qué evitar. 

Malos hábitos en el consumo del café.

Cuando tu vida gira en torno a la responsabilidad del ambiente académico, te ves sometido, antes de percatarte, a mucha presión. Por ello, tiendes a cometer descuidos contra tu bienestar, sea salud, sea ánimo, sea distribución de tiempo. El mejor consejo que te puedo dar es, básicamente, “sin excesos”. Recuerda que si no estás lúcido o bien descansado, tu capacidad de producción y de concentración serán mínimas: a la larga conviene más descansar, alimentarte y dedicarte al estudio, que el desvelarte, comer a medias y no dormir para producir algo que no muestre del todo tu potencial.
1. Pedir por pedir. Muchas veces estamos tan absortos en nuestros asuntos que nos viene dando lo mismo lo que consumimos. ¡Aguas! Elige aquello de lo que sientas necesidad, sea para mantenerte despierto o como mera distracción. Si no necesitas más cafeína, pide un té, un jugo/zumo o un agua de sabores. El azúcar te ayudará a mantenerte activo sin alterarte los nervios. Fíjate en lo que requieres y atente a ello.
Foto: Mosaico. Pinterest y Google.
2. Sucumbir al bajo presupuesto y pedir lo más barato. Si puedes, gasta unos centavitos más. Si no, y no puedes esperar, valor, gente, valor: “una vez al año…”.
3. Sacrificar el deleite al paladar por la practicidad. Esto es, si el café o restaurante más cercano vende un café famosamente malo (como el de los tres buhitos en la tierra del “Cielito Lindo”…), ¿para qué vas? Si te es posible ir a un lugar donde el café se prepare como se merece, ve. Unos pasos más, un paseo en bicicleta o en coche y ya está. Enjoy the coffee-ride! ;)
4. Tomar más de dos tazas de café malo. Ocurre. Cuando no es posible pagar algo decente, cuando no hay tiempo de ir y volver más allá de las fronteras, y necesitas mantenerte activo y despierto… Cuida la cantidad de café que consumes. El que el sabor no sea agradable no implica que la cantidad de cafeína disminuya; el que la cantidad de cafeína disminuya, no quiere decir que será mejor para tu salud.
5. RECALENTAR EL CAFÉ. Esto es malo, tan, tan malo y común que merece el énfasis de la fuente. Cuando pasas horas frente a la computadora o los libros y aún tienes café en tu taza pero está helado, parece una mejor idea el recalentarlo en el microondas o en un pocillo que preparar una nueva tanda. No lo hagas: tira el café viejo y prepárate un café fresco. Al recalentar el café le quitas todos sus motivos: propiedades y sabor. ¿Para qué?
6. Mezclar estimulantes. Tengo un amigo que en la preparatoria solía tomar café y coca-cola o café mezclado o seguido de una bebida energética... No lo hagas. Bajo ninguna circunstancia. Si no puedes con el cansancio, duerme. Lo que sabes, sabes, y lo que no, lo sabrás durante los 5 minutos pre-examen. Organiza tu tiempo para que no recurras a este tipo de medidas. Tu cerebro y tu cuerpo te lo agradecerán.

Espero te sirvan estos consejos, y si tuvieras más compártelos en los comentarios.

¡Que tu día te aproveche!

jueves, 15 de agosto de 2013

Café Universitario [Parte 1] | En pos de tu café.

Hace tiempo que cargo con las ganas de escribir esta entrada pero, por una u otra razón, la había estado postergando. Quizás porque no encontraba el momento apropiado, pero ¡qué mejor que la temporada del regreso a clases!
Gran parte de la vida estudiantil se desenvuelve gracias y en torno a nuestro querido granito; por ello, merece un apartado especial con todo el cariño y sinceridad posibles. Si vas empezando tu carrera universitaria, esto es para ti: disfruta cada momento. Vas a reír, vas a llorar, vas a cambiar de decisiones, equivocarte, acertar, dudar y muchísimas cosas más. Básicamente, vas a descubrirte en varias fases. La universidad, más allá de una titulación, se trata de un álbum de experiencias. Estés o no estudiando aquello que más quieres, get the best of it. Te arrepentirás si no.
¡Volviendo al grano!
Como esta cuestión es un tanto amplia de tratar, he preferido hacer una sección especial dividida en secciones. Espero te sirva algo de lo que leas aquí; y si tuvieras más sugerencias o preguntas, siéntete libre de dejarlos en los comentarios.
¡Que aproveche!

Parte I: En pos de tu café
Los meses de agosto y septiembre poseen un aura extraña marcada para lo posteridad con el siguiente hecho: el regreso a clases. Seas de los que detesten el primer día, seas de los que les da lo mismo, o seas de l@s que nos emocionamos, nos ponemos mon@s y llegamos con la sonrisota a todo lo que da… hmm… es una realidad que levantarse ese primer lunes y estar al máximo será una odisea. Para algunas personas, el café es tan o más imprescindible que el “outfit” elegido y, a menos que bebas en casa o lleves tu termo a la escuela, es muy posible que te sientas con la inspiración de tomar algo en la cafetería de la escuela (preparatoria/bachillerato, universidad) para despertar, desayunar, platicar con tu gente, ir por un “refil” para tu dosis diaria… Cuidado. El café de las universidades no suele ser el de la más alta calidad.
¿Por qué? Rectores, profesores, alumnados, bibliotecarios, empleados de oficina, de limpieza, y demás miembros de tales instituciones académicas perviven el día a día gracias a este granito. ¿Por qué no proveer a las cafeterías y máquinas de café con mezclas de… ya no digo alta pero de buena calidad? Seamos francos: el cerebro no se motiva a seguir trabajando con tragos de desazón, así que si tuvieras la oportunidad de beber algo mejor que “el de la maquinita” o ese que te sirven “el don” o “la seño” y que te quema lengua, garganta y por donde pase… aprovecha. Si no conoces más que “la cafe”, tienes dos opciones: preguntar a quien veas con cara de buenos amigos y que porte un vaso de los “para llevar” (sirve que te relacionas con más gente), o buscar los puntos más cercanos (a pie o en tu móvil u ordenador).
Para cuando vayas a buscar un buen sitio para tomar café cerca de tu escuela, te recomendaría lo siguiente:
1.- Tómate tu tiempo. Si tu escuela se ubica en un área con más de dos opciones, puedes invertir poco más de una semana para experimentar esa bebida “base” para ti. Es decir, si te gusta el café negro, ve y pide el café negro; bajo tus condiciones, sabrás si es factible o no que vuelvas. Si no tienes una bebida favorita o tienes varias y simplemente te domina la indecisión (o todas las anteriores), te recomiendo elegir un café con leche, sea capuccino, latté o la modalidad más popular en tu país (meia-de-leite en Portugal y café com leite en Brasil). ¿Por qué con leche? Porque de esta manera sabrás la calidad del café y, a menos que estés acostumbrado a los espressos sencillos, dobles o cortados, no atacarás a tus niervos. Si te gustaron la primera bebida y el servicio, vuelve e intenta probar algo diferente. Si no, pero te quedaste con ganas de experimentar alguna opción, adelante. No le temas a la novedad.
2.- Prueba tu café “al natural”. Sin azúcar, mascabado o similares. Esto es recomendable porque, además de experimentar la calidad del café, puedes calcular cuánto necesita para llegar al punto justo de tu paladar. Si te precipitaras a añadir tus reglamentarias cucharadas de azúcar y no has probado la bebida antes, puedes arruinarla sin darte cuenta.
3.- Mantente en tu presupuesto. Es importante cuando eres estudiante.
4.- Ve con tiempo disponible. Si ves que hay fila y que el servicio está lento, olvídalo, no te arriesgues. Clases primero.
5.- Si pediste tu café para llevar (que es lo más recomendable cuando continúan tus clases) lleva contigo un sobrecito extra de azúcar o endulzante y dos o tres servilletas. Primero, es mejor arreglar tu café cerca del aula de clases; segundo, tropezar es común y una servilleta no está de más. Algo que acostumbro hacer cuando pido café para llevar es tomar una servilleta para encajarla con cautela en la boquilla de la tapadera, y otra a manera de porta-vaso para no quemarme si la bebida se desborda o si el café está hirviendo.

Ahora, dos consejos para cada vez que seas cliente: Primero, trata a quien te atienda con respeto. Es verdad que tendrás el dinero, pero ello no te licencia para exigir. Segundo, no tengas miedo de preguntar. Nos pasa a todos y luego nos damos un quemón… literalmente. Si no sabes qué es cada cosa o si tienes dudas sobre las descripciones de las bebidas, solicita el consejo del barista o mesero: tú estás en tu derecho y ellos en su obligación al proporcionar un servicio.

Un último “tip”: consíguete un termo/vaso térmico. Te será bastante útil para ahorrar. Asegúrate de que cierre bien y puedas llevarlo en la mochila para evitar pérdida de apuntes, libros, o del objeto en sí. 

Sin más que añadir de momento, ¡disfruta tu día!

lunes, 12 de agosto de 2013

Café da manhã | Café vs Cefalea (dolor de cabeza)

"Café da manhã" es, como algunos sabrán, la forma en que se llama "desayuno" en Brasil. Aunque la lengua lusitana que practico día con día oscila entre un portugués norteño (la región de Porto) y un "portuñol" cada vez más solidificado (:p), y no he estado en Brasil (aún...), confieso que hay algunas expresiones que me gustan más de dicha variante; y es que en Portugal, la hora del desayuno recibe el nombre de "pequeno-almoço", mismo que resulta ser verdaderamente pequeño: un cafecito, un cuernito o cualquier pancito, una servilleta y ya está, "obrigado e bom dia". Esta fue una primera sorpresa cuando me enfrenté a la cotidianidad en Portugal, empezando por el nombre: mi "pequeno-almoço", no "pequeno" sino considerable... 
¡Volviendo al punto! 
"Café da manhã" titulará esta sección dedicada a unas primeras reflexiones antes de empezar el día; y es que para enfrentar al mundo ahí fuera, ¿qué mejor que una taza de energía y alegría? Vamos a ello.

De aquellas mañanas en que te levantas con un dolor de cabeza más despierto que tú...

     Estamos de acuerdo en que las desveladas, la tensión y algunas bebidas alcohólicas (con o sin exceso) pueden provocar que abrir los ojos sea una odisea la mañana siguiente, y en este punto confieso que me tomo con mucha seriedad la forma en que empieza mi día. Si tuve pesadillas, si desperté por algún sonido abrupto o si no escuché el despertador... aléjate. No me hago responsable de mi humor las primeras horas, me cuesta poner una buena cara. Por esta razón, tengo cuidado con lo primero que consumo. Antes de ingerir cualquier alimento, bebida o medicamento, me pregunto "¿es esto con lo que quiero comenzar el día?" y decido. No estoy mintiendo, ni con el café hago esta excepción debido a la acidez que me puede provocar. En mi caso, lo primero es al menos un trago de agua sino que un vaso lleno, y luego el café. Nada de medicinas, nada de frituras ni gaseosas. 


   Cuando despierto con dolor de cabeza o en estado "zoombie", el café es más fuerte. Cuando utilizo cafetera eléctrica (o americana) añado una cucharada más al filtro de papel por taza grande, o media por taza mediana, de manera que si normalmente utilizo dos cucharadas y media... he ahí. Cuando utilizo cafetera italiana pongo menos agua al filtro, de manera que el café será más concentrado y el primer sorbo hará su magia. Cuando utilizo prensa francesa, más café y como taza y media menos de agua. Por más que me duela la cabeza, no apuro el momento. Sorbo a sorbo, taza a taza... El dolor pasará; si no, ni modo, al medicamento. 
     ¿Es normal esto? ¿Soy la única que recurre a esta medida? Pues no. Resulta que hay gente que considera que el consumo de café es el causante de la cefalea cuando, en realidad, parece ser todo lo contrario. En mi caso, el café es un vicio. Soy adicta desde los ¿quince, dieciséis años? Con todo, he llegado a suspender mi consumo más de 5 días sin estragos en mi humor pero cuando la cefalea llega, el café me ayuda, incluso más que dos aspirinas. En www.cafeyciencia.org, hay un apartado donde se detalla la relación entre el café y el dolor de cabeza; merece una lectura atenta para no caer en el error. Basta decir que nuestro querido amigo favorece la concentración en tanto que estimulante, y permite contrarrestar este tipo de molestia matutina.

     Quiero dedicar esta entrada a una amiga brasileña que cada mañana y religiosamente, antes de cualquier cosa, lo primero que hace es poner el café en su gigante cafetera italiana. Extra-cargado, justo para dos tazas medianas y perfecto para acabar hasta con las cefaleas antes de empezar... Soy feliz testigo de ello. :)

     Me despido. Último sorbo, café "evaporado" y dolor terminado. 
     Bom dia!

domingo, 4 de agosto de 2013

Grano a grano | Mejor solo que mal acompañado: Sobre los colegas de nuestro café

La "regla general" -por llamarla de alguna manera- para tomar o degustar café por vez primera en algún lugar nuevo es pedirlo solo. Sin chocolate, canela o leche de ningún tipo, y el azúcar se elimina de la ecuación. Creo recordar que en más de una ocasión alguien hablaba de poner azúcar al café como si se tratase de un crimen atroz, un crimen gastronómico. Pero, seamos sinceros, la mayoría de nosotros solemos preferir nuestro café con un añadido que intensifique, o bien, contraste su característica amargura. 
Foto: Mitzi Guerrero, 2012.
     En la entrada anterior ["15 días pa' la costumbre"], mi amiga Adriana comparte su forma de tomar el café e, inspirada en ello, he decidido incluir una guía general sobre aquellos complementos más usuales según mi experiencia como "ex-barista", "ex-mesera", consumidora y testigo de lo que otros consumidores buscan. Mis fuentes de información se resumen a páginas en la red que he considerado congruentes con recomendaciones que, seguramente, todos hemos escuchado alguna vez. Ahora, debo aclarar que no he recurrido a ningún nutriólogo para solicitar información más concreta, más que nada porque donde me encuentro ahora no conozco a ninguno. Si tú tienes alguna recomendación que añadir a la causa sobre los alimentos enlistados o cualquier otra combinación que prefieras, ¡bienvenida! Sin más que aclarar, vamos a ello...

A.z.ú.c.a.r. 
  • Refinada: Blanca, brillante, como pequeños diamantes dulces. Es el tipo de azúcar más común, más económico y, sin embargo, menos saludable, pues para su presentación en el mercado ha pasado por procesos químicos (como la purificación) que terminan por sustraer sus nutrientes. Aparte del sabor, poco -o nada- aporta este tipo de azúcar debido a su carencia de... todo. Personalmente, intento evitar el azúcar refinada en mi consumo diario tanto por los daños que ocasiona a largo plazo como caries (suficiente con la coloración en los dientes a causa del café) y desarrollo de la obesidad, como por una cuestión de sabor. De haber azúcar mascabado o morena, mejor, y ya aclararé por qué.
  • Morena: Este tipo de azúcar resulta de mezclar el azúcar refinada con la melaza. Es una mejor opción cuando no encuentras azúcar mascabado en las tiendas o cafeterías. (Véase "¿Azúcar blanco, moreno o mascabado?", Ecogaia.com)
  • Mascabado: No es lo mismo que azúcar morena. Es lo primero a aclarar. El mascabado no ha sido refinado ni ha entrado en contacto con el azúcar refinada, como es el caso de la morena. Es azúcar en su más pura obtención. (Véase "El azúcar refinada, el piloncillo y el mascabado", D'Gustar.com.mx)
  •  Edulcorantes: Una buena opción para quienes deseen adelgazar y no puedan tomar su café sin un toque de dulzura.
L.e.c.h.e.
  • Entera: No recomendable. Es grasosa, es pesada y no es muy buena para el organismo. La única ventaja que le veo, es que le da un sabor muy agradable a cualquier variante del café con leche.
  • Semi-descremada. Ni muy muy, ni tan tan... 
  • Descremada/desnatada: Incluye todos los beneficios de la leche, y nada de grasa. Es la más recomendable pero debo advertir que al probar un café con este tipo de leche, estando acostumbrado/a a la entera, o incluso a la semi-descremada, vas a sentir que tu nuevo café es más ligero.
  • Leche de soya/soja: Una vez me preparé un latté con leche de soya en una cafetería que trabajaba. Sólo para experimentar algo nuevo, mucha gente había llegado pidiendo esa opción... A mí, en ese momento, no me gustó. Pero, leyendo sobre sus beneficios y su beneficiosa contribución tanto a la conservación del medio ambiente como a la del cuerpo humano en concreto, no rechazaría intentarlo de nuevo. Por mencionar algunas ventajas, "es una buena fuente de proteína vegetal, ayuda a reducir los niveles de colesterol en [la] sangre y reduce el malestar provocado durante la menopausia [en éste aún no me apunto...]" (Véase "Leche de soya y sus propriedades", Salud en RPP).
  • Leche de almendras: No la he probado; de hecho, no se me había ocurrido combinarla con café hasta que una amiga de Hermosillo (que es vegana) me lo comentó. Investigando un poco, resulta que es una excelente opción para personas con altos niveles de colesterol, intolerantes a la lactosa, o bien, que por una u otra razón sufran de vómito o diarrea, esto por su contenido de potasio (cuyos niveles se reducen en cualquiera de tales acciones). Como dato extra, resulta que esta leche se utilizaba en la culinaria medieval... ¿Qué tal?
E.s.p.e.c.i.a.s.
Foto: Por Manuela de Delíciassaudável.blogspot.pt
  • Canela: Especia colega por excelencia: el café de olla, su máxima expresión. En lo personal, me gusta añadir media varita de canela (de unos 5-7 centímetros) en un café negro pero no recomiendo añadir canela en polvo si no hay leche espumada de por medio: se harán bolitas y no se disolverá bien el sabor. Si no mal recuerdo, la primera vez que probé un capuccino fue con mis padres (tenía que pedir lo que ellos, su bebida venía en una bonita taza de cristal y yo me quería sentir "nice" :p) e incluía canela al tope de la espuma. Actualmente, esa usanza ya es un tanto arcaica... ¿Te acuerdas? La copa de cristal con una capa de leche, la capa del espresso, la leche espumada y la canela. 'Old school', y el tiempo que me llevó aprender a cómo prepararla sin que el café se mezclara con la leche y que la espuma no se bajara tan pronto... Ahora resulta que estaba adelantada a mi época ;D Ok, not, pero cuando un barista me pregunta si quiero canela en mi capuccino o latté, por un recuerdo alegre, la acepto.
  • Vainilla: Esta flor es un tanto "juguetona", por no decir "engañosa". Líquida, la vainilla es muy fuerte por lo que debes tener cuidado si la adhieres en tu café diario; pero, si añades vainilla en polvo en tu capuccino o en tu latté de la empresa de la sirenita que te pide tu nombre, encontrarás que es un sabor muy armonioso. Además, la vainilla es un estimulante del sistema nervioso, es afrodisíaca, también es calmante y tiene otras utilidades terapéuticas. Esta opción me recuerda a un amigo mío, también de Hermosillo. Durante los períodos de exámenes, tomábamos café con un toque de vainilla y azúcar morena para mantenernos conscientes. 
O.t.r.o.s.
  • Crema batida: Yum. 'Nothing else to add'.
  • Nuez moscada: Espolvoreada, quizá. No la he probado en café pero es buena en las galletas que lo acompañan.
  • Chocolate: Mocha, o un buen "chococafé" que probé en Guadalajara, en una cafetería que por aquel entonces acababa de abrir. Chocolate caliente y un shot de espresso con un plus que no se me dio a conocer pero que me hizo el día luego de pasar 5 horas en la FIL. Recomendado. Y es afrodisíaco, pero supongo que eso ya se sabe.
Cual fuese tu mejor opción, sin duda alguna es necesario tener ciertos aspectos en consideración al momento de elegir qué acompañará qué. Sea por razones de salud, de gusto, de costumbre o novedad, vale más saber qué ingerimos.Espero este texto te sea de ayuda, y que si tienes algún consejo, te sientas libre de compartirla.

¡Que aproveche!


Bibliografía [además de los referentes señalados]
García, Ligia. "Beneficios de la leche de almendras". Natursan.net.
Hervías, María Luisa. "¿Cuáles son los distintos tipos de leche y para qué sirven?". Guioteca.com. 
Wikipedia.org.



sábado, 19 de mayo de 2012

Grano a grano | Algunos Beneficios, Prejuicios y Perjuicios del Café



Claro que el café es un veneno lento;
hace cuarenta años que lo bebo.
VOLTAIRE
“Buenas tardes; un capuccino caliente con extra shot, por favor… ¿Tiene descafeinado?”
El café, además de ser la solución a la mayoría de estudiantes, médicos y cualquier ser humano para alargar sus horas de vigilia, provee diversas ventajas al cuerpo, mismas que se han convertido en motivo de constantes observaciones. Es menester conocer cuáles, para asegurar un mejor consumo del mismo; para ello, es preciso partir de aquellos prejuicios y mitos en torno a tan famoso, codiciado y cotidiano granito.
El café, ¿una adicción? Sí y no. Según diversas investigaciones, sus efectos no se asemejan en sía los de la cocaína y el LSD, pero una persona puede tornarse adicta del mismo modo que lo es al trabajo o a la televisión, al grado de entonces generar una dependencia física.
¿Produce insomnio? El café es un estimulante, retrasa el sueño; sin embargo, en personas sensibles sí lo produce. La Dra. Marie-France Vecchierini del Centro del Sueño y de la Vigilancia en París, explica que la cafeína que se ingiere durante el día, se almacena en nuestro cuerpo, provocando una estimulación en el sistema nervioso y altera a los receptores de adenosina. La adenosina es considerada como “un factor de inducción de sueño. Se acumula en el cerebro durante las horas de desvelo […], para luego liberarse y disminuir los estados de excitación y provocar el sueño” (Fuente: medicinayfarmacologia.blogspot.mx).
¿El café elimina el dolor de cabeza? Sí, la cafeína porta un efecto que permite disminuirlo y/o aliviarlo; aquellas personas que acostumbran un consumo regular y súbitamente dejan de beber, sufren dolores de cabeza, somnolencia o fatiga.
¿Aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas? No, ni incrementa los niveles de colesterol o produce alteraciones del ritmo cardiaco.
¿Produce cáncer y diabetes? “El café ayuda a prevenir el cáncer de colon”, explicó Thomas Hoffman, director del Instituto de Química de Alimentos en la Universidad de Munster, en Alemania; sin embargo, las investigaciones del Centro Médico de la Universidad de Duke en Carolina del Norte, establecen que los diabéticos comunes podrían mejorar sus niveles de glucosa en sangre si dejaran de consumirlo.
¿El café degenera el cuerpo? Mancha los dientes, al igual que el alcohol y el tabaco, pero es un antioxidante para la piel.
¿Previene el Parkinson? Según varios estudios, la cafeína contribuye a la incidencia de no padecerlo en un 80%.
La cafeína entra rápidamente en la sangre, siendo su permanencia duradera. Según un artículo en internet cuyo autor es Alberto Elósegui, autor y editor español, los “cafeinómanos” duran hasta siete días con el café en la sangre; en las mujeres embarazadas la cafeína viaja a los órganos fetales y al líquido amniótico. Ayuda a prevenir el consumo de drogas y alcohol, disminuye la incidencia de suicidios, cirrosis y depresión, aumenta la energía física sin causar dependencia, y propicia el rendimiento escolar en 10%.
Hoy, México ocupa el quinto lugar mundial como país exportador de café, y el sexto como productor después de Brasil, Vietnam, Colombia, Indonesia y Etiopía, con un volumen de producción que oscilaba en el 2008, entre los 4 y 5 millones de sacos anuales. Pese a ello, su consumo es uno de los más bajos (700 gramos por persona aprox.), tal vez por la falta de difusión para incrementar el consumo, la carencia de cultura de café de los mexicanos y los tabús que existen referentes a la salud. En El libro de los datos inútiles de la revista Algarabía se publicó que, curiosamente, el país que más consume café es Finlandia: 4.3 tazas al día por persona.
Finalmente, algunas recomendaciones no están de más:
·    Si es usted sensible a la cafeína, procure no consumirla a partir de las 4 de la tarde;
·    La cafeína ayuda a los deportistas únicamente por 10 o 15 minutos;
·    Si desea dejar de ingerir café –o cafeína–, hágalo de forma gradual para evitar dolores de cabeza;
·    En niños sensibles, ocasiona nerviosismo, irritabilidad o ansiedad;
·    Si usted posee tensión alta, cardiopatía coronaria o úlcera péptica, entonces consulte un médico.


El café fuerte me resucita, me causa
un escozor, una carcoma singular, un
dolor que no carece de placer. Más me
gusta, entonces, sufrir que no sufrir.
NAPOLEÓN BONAPARTE

©Todos los derechos reservados.